El pasado 5 de junio de 2026 se desarrollaron las III Jornadas El Deporte Escolar en Valencia, a debate, organizadas por la Fundación Deportiva Municipal de València junto a APECVA, y en colaboración con diversas instituciones educativas, deportivas y profesionales. Estas jornadas nacen con el propósito de abrir un espacio de reflexión sobre uno de los grandes retos del deporte en edad escolar: construir un modelo verdaderamente inclusivo, educativo y capaz de responder a las necesidades de todos los niños y niñas. La jornada reunió a investigadores, psicólogos del deporte, docentes, responsables institucionales y clubes deportivos para analizar, desde una perspectiva científica y aplicada, cómo el deporte puede convertirse en una herramienta de desarrollo personal, convivencia e igualdad de oportunidades.
A lo largo de la jornada se abordaron algunos de los desafíos más relevantes del deporte escolar actual. Las distintas mesas analizaron cuestiones como la participación y permanencia de las niñas en la práctica deportiva, la prevención del bullying mediante el deporte, el papel de las actividades extraescolares en la construcción de una escuela más inclusiva y la presentación de los programas de Educación Física y multideporte previstos para el curso 2026/27.
Uno de los aspectos más enriquecedores de estas jornadas fue la combinación de evidencia científica y experiencia práctica. Las aportaciones de investigadores universitarios convivieron con las de profesionales que trabajan diariamente en clubes, centros educativos, federaciones y administraciones públicas, generando un debate amplio sobre los factores que favorecen o dificultan la inclusión, la permanencia deportiva, la igualdad de género, la educación en valores y la protección de la infancia. Este enfoque multidisciplinar permitió trasladar los resultados de la investigación a propuestas de aplicación inmediata en el ámbito deportivo.
El presente documento recoge las principales ideas expuestas durante las distintas mesas de trabajo. No pretende ser una transcripción literal de las intervenciones, sino una síntesis de los conceptos, reflexiones y propuestas que marcaron el debate. Su finalidad es facilitar la difusión del conocimiento generado durante la jornada y ofrecer un recurso útil para entrenadores, docentes, psicólogos, responsables de clubes, familias e instituciones comprometidas con un deporte escolar que contribuya no solo al desarrollo físico de los menores, sino también a su bienestar psicológico, su educación en valores y su inclusión social.
Panel 1: El abandono del deporte escolar desde la perspectiva de género
La mesa parte de una idea común compartida por los tres ponentes: el principal reto ya no es conseguir que las niñas accedan al deporte, sino lograr que permanezcan en él. Aunque la participación femenina ha aumentado de forma considerable en las últimas décadas, los datos muestran que el abandono sigue siendo mucho mayor que en los chicos, especialmente a partir de la pubertad. La discusión gira en torno a las causas de este fenómeno y a las posibles estrategias para construir entornos deportivos más inclusivos y atractivos.
Maite Pellicer: el problema no es el acceso, sino la permanencia
Maite Pellicer presenta una visión global basada en datos sobre deporte escolar. Destaca que alrededor del 77 % del alumnado practica actividad física fuera del horario lectivo, pero la participación sigue siendo significativamente mayor entre los chicos que entre las chicas. Además, los niños comienzan antes a competir y a federarse, mientras que las niñas muestran una menor vinculación con los modelos competitivos tradicionales.
Según su análisis, el deporte escolar continúa organizado alrededor de un modelo históricamente masculino. Los chicos ocupan con mayor frecuencia los espacios centrales de juego, participan más en deportes colectivos de confrontación y encuentran un sistema alineado con sus motivaciones, centradas en competir, ganar y obtener reconocimiento. Las niñas, por el contrario, suelen orientarse hacia deportes individuales, estéticos o rítmicos y valoran más el disfrute, el bienestar y el buen ambiente.
Las arquitectas polacas, Honorata Grzesikowska y Ewelina Jaskulska, del grupo Architektoniczki, desarrollaron una investigación que aborda las diferencias en el comportamiento espacial de niños y niñas en relación con el diseño de los patios escolares. En el gráfico de la izquierda, se puede ver las diferencias a lo largo de un curso escolar.
Pellicer identifica varios factores que explican el abandono durante la adolescencia: la menor ocupación de los espacios deportivos desde la infancia, la menor identidad deportiva, la disminución de la percepción de competencia, la presión estética durante la pubertad y la persistencia de estereotipos de género. Frente a ello propone rediseñar los espacios escolares, aumentar la presencia de referentes femeninos, implicar a las familias en la eliminación de sesgos y fomentar la percepción de competencia y pertenencia de las niñas dentro del deporte.
Carlos Martínez: el ajedrez como ejemplo de un problema general
Carlos Martínez traslada este análisis al ámbito del ajedrez. Explica que en el ajedrez escolar la participación de niños y niñas es prácticamente equilibrada, pero conforme aumenta el nivel competitivo la presencia femenina disminuye de forma muy acusada. Para él, este descenso demuestra que el problema no está en el interés inicial por el deporte, sino en la dificultad para mantener esa participación a lo largo del tiempo.
Entre los factores que señala destacan la menor práctica acumulada, las trayectorias deportivas más cortas, la escasez de referentes femeninos, las expectativas más bajas que muchas familias depositan sobre las niñas y el efecto de la amenaza del estereotipo, fenómeno ampliamente estudiado en ajedrez, por el que el rendimiento de las jugadoras disminuye cuando creen competir contra hombres. También subraya que el abandono nunca responde a un único motivo, sino a la acumulación progresiva de pequeñas barreras.
Como soluciones propone crear grupos específicos de entrenamiento, programas de mentoría entre jugadoras, fortalecer las comunidades femeninas y visibilizar referentes históricos y actuales. Además, insiste en que cualquier iniciativa debe evaluarse para conocer su impacto real y generar evidencia que permita mejorar las políticas deportivas.
Irene Checa: construir entornos donde las niñas quieran quedarse
Irene Checa centra su intervención en la psicología del deporte y plantea que la pregunta relevante ya no es cómo lograr que las niñas empiecen a practicar deporte, sino cómo conseguir que quieran seguir haciéndolo. Para ello recurre a estudios recientes que muestran que solo una minoría de adolescentes alcanza los niveles de actividad física recomendados y que el descenso se produce de forma especialmente marcada durante la Educación Secundaria.
Explica que este abandono responde a múltiples factores: la dificultad para compatibilizar estudios y deporte (la denominada carrera dual), el aumento del juicio social sobre el cuerpo durante la adolescencia, la falta de espacios seguros, la desaparición progresiva del grupo de iguales y las experiencias negativas vividas en el contexto deportivo. Estas experiencias, advierte, pueden alejar a una niña del deporte durante muchos años si no se interviene adecuadamente.
Como líneas de actuación propone formar mejor a entrenadores y docentes, revisar los estereotipos presentes en la educación física, promover campañas específicas dirigidas a adolescentes, repartir de forma más equitativa los recursos, crear espacios deportivos seguros y dar mayor importancia al disfrute y a la salud sin renunciar a la competición. También destaca la necesidad de investigar de forma sistemática para diseñar políticas basadas en evidencias.
PUEDES VER LA MESA COMPLETA EN EL SIGUIENTE VÍDEO.
Panel 2: El deporte escolar como herramienta antibullying
Este segundo panel aborda el acoso escolar desde una perspectiva eminentemente práctica, centrando el debate en el potencial del deporte como herramienta preventiva. Los ponentes coinciden en que el bullying sigue siendo un problema de enorme impacto psicológico y social, pero defienden que el deporte, cuando está bien organizado y orientado hacia la educación, puede convertirse en uno de los entornos más eficaces para prevenirlo y detectarlo de forma precoz.
Ximo García: prevenir antes que intervenir
Ximo García comienza delimitando qué debe entenderse realmente por bullying. Explica que no cualquier conflicto entre menores puede considerarse acoso escolar. Para hablar de bullying deben darse tres elementos fundamentales: la intencionalidad de hacer daño, la repetición de las conductas en el tiempo y una situación de desequilibrio que impida a la víctima defenderse. Esta distinción resulta especialmente importante en un contexto donde el aumento de denuncias convive con situaciones que, aunque problemáticas, no siempre responden a un caso de acoso continuado.
Tras contextualizar el problema con datos preocupantes —como la elevada prevalencia del acoso y su relación con problemas graves de salud mental—, pone el foco en un fenómeno que considera creciente: la sobreprotección familiar. Según explica, muchos conflictos cotidianos entre menores terminan siendo gestionados directamente por los adultos, dificultando que los niños desarrollen recursos propios para resolver desacuerdos y favoreciendo, en ocasiones, una interpretación errónea de cualquier conflicto como bullying.
A partir de ahí desarrolla la idea central de su intervención: la prevención debe integrarse en el funcionamiento habitual de los equipos deportivos. Para ello propone establecer códigos de conducta construidos junto a los propios jugadores, fomentar actividades que fortalezcan la cohesión del grupo, formar a los entrenadores en liderazgo positivo y desarrollar programas de educación emocional y en valores dentro del entrenamiento, sin convertir estas actividades en elementos ajenos a la práctica deportiva.
Uno de los aspectos más originales de su propuesta consiste en diseñar un sistema de trabajo basado en valores. El entrenador, junto con el equipo, selecciona un valor —como el compañerismo—, identifica conductas compatibles e incompatibles con ese valor y las registra durante los entrenamientos. Esas conductas tienen posteriormente consecuencias deportivas, como un mayor tiempo de juego para quienes muestran comportamientos cooperativos y respetuosos. El objetivo no es castigar, sino reforzar de manera sistemática aquellas conductas que fortalecen el clima del equipo.
Enrique Cantón: el deporte como contexto educativo
Enrique Cantón amplía la perspectiva planteando que el deporte cumple una doble función frente al bullying. Por una parte, también puede ser un escenario donde aparezca el acoso y, por tanto, requiere protocolos específicos de actuación. Pero, al mismo tiempo, constituye una herramienta privilegiada para educar en habilidades sociales, valores y convivencia.
Para comprender el fenómeno insiste en que el bullying no afecta únicamente a víctimas y agresores. Existen numerosos actores implicados —seguidores, espectadores, defensores y compañeros— cuya actuación puede favorecer o frenar la consolidación del acoso. Desde esta perspectiva, cualquier intervención eficaz debe dirigirse a todos los miembros del grupo y no únicamente al agresor o a la víctima.
Cantón subraya además que la prevención exige una actuación continuada. Visibilizar el problema, implicar a las familias, construir normas compartidas, formar a entrenadores y establecer canales seguros de comunicación son algunas de las medidas que considera imprescindibles. También recuerda la importancia de revisar aspectos estructurales aparentemente secundarios, como la existencia de espacios poco supervisados donde suelen producirse muchas situaciones de acoso.
Cuando el bullying ya está presente, insiste en la necesidad de actuar rápidamente: escuchar a los menores, proteger a la víctima, comunicar la situación a las familias y a la entidad deportiva y activar protocolos claros y sencillos. En su opinión, minimizar el problema o intentar ocultarlo solo favorece que el daño psicológico aumente con el paso del tiempo.
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Panel 3: Las escuelas de educación física y multideporte
La última mesa tuvo un carácter eminentemente práctico y estuvo centrada en la presentación del nuevo proyecto de Escuelas de Educación Física y Multideporte de la FDMV para el curso 2026/27. Los responsables del programa explicaron que esta iniciativa surge tras varios años de análisis y diálogo con centros educativos, profesorado, federaciones y asociaciones de familias, detectando la necesidad de adaptar el modelo de deporte escolar a una realidad cada vez más diversa. El objetivo no es sustituir el programa existente, sino ampliarlo con una nueva modalidad que dé respuesta a centros con mayores necesidades educativas y sociales, reforzando el carácter inclusivo, educativo y formativo de las actividades extraescolares.
El nuevo modelo apuesta por un itinerario progresivo que acompaña el desarrollo de los escolares desde la educación física de base hasta las actividades multideportivas, evitando la especialización temprana y ofreciendo a los niños y niñas la posibilidad de conocer una amplia variedad de modalidades deportivas. Para ello se prevé que el alumnado practique diferentes deportes a lo largo de la Educación Primaria, incluyendo disciplinas menos convencionales y actividades extraordinarias que favorezcan la participación, la convivencia y el descubrimiento de nuevas experiencias deportivas. Además, se pone un especial énfasis en la formación de los monitores, que deberán contar no solo con competencias técnicas, sino también con preparación específica en inclusión, educación y atención a contextos de mayor vulnerabilidad.
Los responsables de la Fundación insistieron en que esta propuesta amplía las posibilidades de elección de los colegios sin sustituir el papel de las federaciones deportivas, que seguirán siendo una pieza fundamental del programa. La sesión concluyó transmitiendo un mensaje de continuidad y mejora progresiva: el deporte seguirá siendo el eje del proyecto educativo, pero con una organización más flexible, inclusiva y adaptada a las necesidades actuales de los centros y del alumnado.
PUEDES VER LA MESA COMPLETA EN EL SIGUIENTE VÍDEO.
A modo de conclusión
- El reto del deporte escolar ya no es únicamente aumentar la participación, sino garantizar la permanencia. Tanto en la práctica deportiva femenina como en la prevención del abandono, resulta imprescindible crear entornos donde niños y niñas se sientan seguros, competentes y motivados para seguir practicando deporte a lo largo del tiempo.
- El deporte constituye una poderosa herramienta educativa cuando su finalidad trasciende el rendimiento. Valores como el respeto, la cooperación, la inclusión, la empatía y la regulación emocional no aparecen de forma espontánea; requieren una intervención consciente por parte de entrenadores, docentes, familias e instituciones.
- La prevención debe ocupar un lugar central en el deporte escolar. Tanto en la promoción de la igualdad de oportunidades como en la detección y prevención del bullying, actuar de forma temprana, formar a los agentes implicados y establecer protocolos claros resulta mucho más eficaz que intervenir cuando los problemas ya se han consolidado.
- La mejora del deporte escolar exige un compromiso compartido. Administraciones públicas, centros educativos, clubes deportivos, familias, profesionales de la psicología y de la educación física deben trabajar de manera coordinada para construir un modelo deportivo más inclusivo, seguro y centrado en el desarrollo integral de los menores, donde el éxito se mida no solo por los resultados deportivos, sino también por el bienestar y el crecimiento personal de quienes participan.
